Diosa de Ebano

Diosa de ébano, alegre y cadenciosa,

que has robado sosiego al alma mía,

yo he pretendido robar tu alegría

para llenarme de tí, diva preciosa.


Eres como la llama, inspiras fuego

y eres tan dulce y arrebatadora,

que a mi alma tristemente deplora

el vivir sin tí. ¡Ay, dulce desvelo!



Y porque eres así tan hermosa

que has despertado celos en las rosas

con tu gracia sutil, provocativa,
te seguiré añorando, primorosa,

pues eres y serás mi eterna diosa

y por siempre serás la preferida.

Imágenes

Allá en la altura, entre abras de flotante bruma,

donde a entonar sus trinos el ruiseñor alcanza,

vive una joven, blanca como es la espuma,

abandonada y sola, pero llena de esperanza.


Y yo absorto dejo que mi estro acuda a su reclamo.

Mudo de pasión admiro a esa virgen solitaria

y como evidente preludio, porque la amo,

con emoción profunda elevo una plegaria.

Imposible

No puede ser me dijo un día

cuando mi insistencia desnudé

y aunque a solas lloré su cobardía

de mi vida jamás la separé.


Su figura lentamente fallecía

en la penumbra virginal de aquel ayer

y el perfume que su alma despedía

me persigue cual verdugo transformado en mujer.


Muchas veces me pregunto si sería

que mi amor muy niño le entregué

y no teniendo facciones definidas todavía

mató aquel niño y de mi vida se fue.

Blancas Ilusiones Del Pasado

En el sendero incierto de mi vida,

esperanzas forjé... ¡gasa de albura!

Y al final, entre quedejas de brumas,

la verdad encontré, triste y ajada.


Busqué con inspiración osada,

frente convulsa y torva la mirada,

el consuelo de la mujer amada

en cuyos labios dejé la vida.


Torné mi vista en redor, buscando

el fulgor de su mirar temprano

o el arrullo de su voz. Todo fue en vano.

Son blancas ilusiones del pasado.


Mi buen Señor, allá en la altura,

donde se rasgan cielo y nada,

permíteme rielar la llamarada

a mi pupila que de amor exhala.

Soledad...

16 de diciembre de 1984

Carrizal - Aguada


Soledad...

Fiel amante de mi lecho;

que en las largas noches

de ligeros y cortados sueños,

te acurrucas en mi pecho

cuando la angustia es mayor.


Soledad...

Que envuelta en nevada bruma,

como fantasma de plata,

cabalgas por mi desierto

en tu corcel de fantasía,

trayéndome sueños fascinadores y engañosos.


Soledad,

cuando estoy en mi apacible estancia

sólo y con mis nostalgias íntimas,

tú me inspiras mil delirios

y animas dulcemente mis pasiones,

rasgando el velo de mis ansias infinitas.


Soledad...

¡oh princesa del Solitario Imperio!

Tú que en las pálidas noches

luces albas vestiduras

y al sediento de amor

sacias la sed infinita;

al jardín de mi ilusión,

¡trae luz, calor y vida!...

Nostalgia

11 de octubre de 1984

Bo. Carrizal - Aguada


Recia lucha libraron, el amor y el orgullo,

el egoísmo y mis íntimas nostalgias;
y en mi pupila vino a currucarse el llanto
de mi soledad sombría y las muertas remenbrazas.

Es mi dolor inmenso, espantoso, horrible,
pero triste como el llanto que no moja.
Dolor que oculta lágrimas comprimidas,
lágrimas de esta agónica congoja.

Este dolor, dolor de hombre, silencioso,
dolor terrible que a mi alma quema;
sabré aguantar con ignorado grito
como ola que se quiebra en la arena.

Mi Martirio

17 de mayo de 1983

Aguada



Como una garra feroz, clavada en mis entrañas,

llevo un sentimiento, un extraño dolor.

Este dolor inmenso, como cruel guadaña,

va segando mi vida por faltarme tu amor.


Y lentamente se me escapa la vida.

Muero de un sentimiento, un sentimiento mudo,

gélido como una tapia, que solloza en la herida;

que es mi martirio y tu amor librarme pudo.


Absorto en la infinita soledad de mi vida

le he pedido a tu Dios guiar tu paso incierto;

que la esperanza tenga la luz encendida

para que en tu espíritu florezca el huerto.


¡Cumbre de mis martirios, causa de mis desvelos!

Hoy salgo de tu pecho. No sé a dónde iré.

Emigro a lo ignoto con mis profundos anhelos

y aunque te siga amando, jamás te lo diré.